Competencias personales y sociales de la inteligencia emocional

POR: YIUVANY AGUILAR

La comunicación y la colaboración son inseparables de la conducta humana, y su conformación incluye emociones. El término inteligencia emocional, describe la conciencia, el procesamiento y el manejo de la amplia variedad de sentimientos que los humanos experimentamos.

Los enfermeros estarán mejor preparados para practicar una comunicación efectiva si comprenden el impacto de las emociones en sí mismos y en los demás. Esta base de conocimiento aumentará la sensibilidad hacia otros y contribuirá a la habilidad del enfermero para proporcionar un cuidado centrado en el paciente, aceptar la diversidad, manejar el conflicto y ser un miembro colaborador de su equipo.

Los diversos modelos de inteligencia emocional en enfermería incluyen la descripción de las competencias necesarias para la comunicación exitosa, lo que de hecho se refiere a los atributos positivos a los que debe aspirar todo profesional de la salud; estas competencias se agrupan en dos clases, las competencias personales y las competencias sociales.

Competencias personales

La autoconciencia se refiere a la comprensión de los sentimientos propios en un momento dado, y estar en contacto con las causas presentes y las experiencias del pasado, que contribuyen a dicho estado emocional.

Los enfermeros autoconcientes son capaces de discernir sentimientos como la frustración, el enojo o la emoción, en relación a su hogar o su vida social, y que están separados de su experiencia en el trabajo. Reconocen cuando están agotados o abrumados, están con los pies firmes en el presente, buscan el apoyo apropiado y practican la expresión respetuosa de sus necesidades y deseos.

La autoconciencia y el respeto por las propias emociones es crucial para fijar límites saludables, pedir y aceptar ayuda cuando se requiera, así como ofrecer ayuda cuando esté disponible. Un enfermero que solicita entrenamiento y busca recursos para tener más información, muy posiblemente tiene una clara conciencia de sus necesidades, deseos, habilidades y prestancia para aprender.

Además, tener autoconciencia contribuye a la autoconfianza. A medida que los enfermeros aprenden a respetar sus habilidades y conocimientos, estarán más cómodos cuando se enfrentan con algo desconocido; más que ver esto como una señal de inadecuación, lo reconocerán como una oportunidad de aprendizaje. Estos enfermeros pueden admitir que desconocen alguna cosa, aportar ideas a su equipo, aceptar la retroalimentación constructiva y sostener un autovalor positivo en situaciones estresantes en las culturas de trabajo tóxicas.

La autorregulación se refiere a cómo una persona responde a varias situaciones y requiere contar con varios elementos. Sentirse molesto y pensar actuar de manera agresiva es algo natural, pero los enfermeros que se autorregulan son capaces de reconocer los pensamientos y sentimientos primero, y luego canalizar sus acciones en direcciones apropiadas y saludables.

Los enfermeros que son capaces de autorregularse, pueden controlar los comportamientos agresivos o pasivos, y permanecer tranquilos bajo estrés. El ser capaz de impedir la pérdida del autocontrol, proporciona al enfermero con un momento para detenerse, tomar una amplia bocanada de aire y contar hasta diez, para evitar una respuesta inapropiada en una situación tensa.

Para dominar la autorregulación, los enfermeros deben aprender a ser transparentes, cuando esto sea lo apropiado. Ser abierto y honesto sobre los sentimientos, las creencias y las acciones en varios papeles y circunstancias, puede ser importantes, especialmente cuando se requiere reconocer los errores y malentendidos, y desarrollar un abordaje saludable al conflicto. Sin embargo, la privacidad es valiosa para mantener las fronteras profesionales y personales.

La adaptabilidad es otro elemento de la autorregulación. Los enfermeros deben aprender a estar cómodos, al menos parcialmente, con el ambiente cambiante del cuidado de la salud. El cambio debe ser visto a través de un lente de nuevas oportunidades, y el enfermero debe aprender a cómo expresar sus deseos y necesidades, cuando responde al cambio, y al desarrollar la capacidad de fijar límites basándose en la autoconciencia de las necesidades, será más flexible y capaz de comprometerse.

La motivación para cubrir las necesidades y deseos es una fuerza regidora del comportamiento humano. Al comprender la motivación propia, los enfermeros pueden tomar decisiones personales y profesionales que los ayudan a crecer.

Las necesidades del enfermero toman, con frecuencia, un segundo lugar en los ambientes de trabajo, cuando deben enfocarse en las necesidades de los pacientes, las familias, los médicos, los administradores y otros profesionales de la salud, lo que es inherente al trabajo. Sin embargo, ser capaz de reconocer las necesidades propias y comprender la motivación detrás de las mismas, es extremadamente importante para el autocuidado, la satisfacción del paciente y el desarrollo profesional.

La motivación es también necesaria para los logros, tales como trabajar para mantener un alto estándar de profesionalismo o participar en el desarrollo continuo de la carrera. La clave es fijar metas que son un desafío alcanzable, y embarcarse en un comportamiento que implique tomar riesgos que está alineado con un sentido genuino del ser.

Tomar la iniciativa y permanecer optimista son dos excelentes maneras de practicar la automotivación. Los enfermeros deben tomar acción para influir en el cuidado, la cultura y la carrera en formas positivas, al involucrarse activamente en hallar recursos, proporcionar ideas y resolver problemas. Deben creer que sus acciones serán respetadas, que harán la diferencia en los desenlaces de los pacientes, el equipo y la organización, contribuyendo a una carrera que brinde satisfacciones.

Competencias sociales

La empatía se define como la habilidad para comprender las circunstancias, el punto de vista, los pensamiento y sentimientos de otra persona. Cuando se experimenta la empatía, una persona es capaz de comprender las experiencias internas del otro, lo que en esencia es cómo los humanos demuestran cuidado y respeto por los demás, y para los enfermeros, es muy importante establecer una relación terapéutica con los pacientes y relaciones profesionales con los colegas.

El enfermero debe ser capaz de leer un rango ilimitado de pistas emocionales en los pacientes, las familias y los iguales. El poner cuidadosa atención al lenguaje verbal y al lenguaje no verbal, incrementa la información disponible para valorar y comprender lo que es importante para otros, y ayuda a identificar los temas subyacentes así como las soluciones relevantes.

Los enfermeros que desarrollan la capacidad para tener y manifestar empatía podrán tratar a los pacientes con dignidad y compasión, de hecho estableciendo un puente entre la ciencia y el arte de la práctica de la enfermería.

Las habilidades sociales involucran la habilidad de una persona para observar el ambiente a su alrededor y utilizar lo aprendido par influir en la comunicación y la colaboración. Este juego de habilidades es muy importante, porque todos los enfermeros se encontrarán, tarde o temprano, con conflictos, trabajarán con diversos colegas y atenderán poblaciones diversas, y serán puestos en situaciones de liderazgo.

Las cualidades inherentes que los individuos aportan o desarrollan en su labor diaria, da fe de sus relaciones de trabajo, lo que a su vez influye en el trabajo de equipo y en la cultura organizacional y en los desenlaces de los pacientes. Tiene sentido que las relaciones positivas, o al menos respetuosas, pueden hacer del lugar de trabajo algo más placentero y tener un impacto en la retención del staff así como en la calidad y seguridad de la atención a la salud.

Tener relaciones respetuosas es una parte de ser profesional; sin embargo, aunque las relaciones positivas pueden aumentar la colaboración, no son un prerrequisito para el comportamiento. El desafío es motivar a los enfermeros a construir y alimentar las relaciones positivas, en el entendido de que dichas relaciones no siempre estarán presentes al momento de realizar el trabajo diario. En otras palabras, los enfermeros tienen que depender unos de los otros, aun cuando exista conflicto y tensión.

Al comportarse respetuosamente en todo momento, los enfermeros pueden minimizar el impacto negativo de las relaciones profesionales y culturas de trabajo no saludables.

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Lecturas adicionales.

Dickert, N. W., & Kass, N. E. (2009). Understanding respect: learning from patients. Journal of Medical Ethics, 35(7), 419–423.

Grissinger, M. (2017). Unresolved Disrespectful Behavior in Health Care: Practitioners Speak Up (Again)—Part 1. Pharmacy and Therapeutics, 42(1), 4–23.

Grissinger, M. (2017). Disrespectful Behavior in Health Care: Its Impact, Why It Arises and Persists, And How to Address It—Part 2. Pharmacy and Therapeutics, 42(2), 74–77.

Ranjbar Ezzatabadi, M., Bahrami, M. A., Hadizadeh, F., Arab, M., Nasiri, S., Amiresmaili, M., & Ahmadi Tehrani, G. (2012). Nurses’ Emotional Intelligence Impact on the Quality of Hospital Services. Iranian Red Crescent Medical Journal, 14(12), 758–763.

Sinclair, S., Beamer, K., Hack, T. F., McClement, S., Raffin Bouchal, S., Chochinov, H. M., & Hagen, N. A. (2017). Sympathy, empathy, and compassion: A grounded theory study of palliative care patients’ understandings, experiences, and preferences. Palliative Medicine, 31(5), 437–447.

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